Benissa ha vuelto a convertirse, durante unos días, en punto de encuentro para el cine, el talento y las historias que merecen ser contadas. El pasado fin de semana, la segunda edición del Festival Benissa en Corto llegaba a su gran noche con una Gala de Clausura que reunió a más de 700 personas en la plaza Maria Crespo Font.

Durante toda la semana, el Centro Cultural de Benissa había acogido la proyección de 44 cortometrajes de diferentes géneros y procedencias. Una programación que permitió descubrir nuevas miradas, conocer a sus creadores y acercar el cine de autor y el talento emergente al público.

Pero si algo define a Benissa en Corto es que el festival va mucho más allá de las proyecciones. Es un encuentro entre profesionales, artistas, vecinos y amantes del cine. Una semana en la que Benissa respira cultura y en la que las historias salen de la pantalla para encontrarse con las personas.

Una noche para recordar

La Gala de Clausura fue el broche de oro a esta segunda edición. La plaza Maria Crespo Font se quedó pequeña ante la cantidad de público que quiso acompañar al festival en su noche más especial.

La llegada de actores, actrices, directores, guionistas y productores en vehículos antiguos dio paso a una auténtica alfombra roja por la que desfilaron numerosos rostros de la industria cinematográfica. Entre ellos, el padrino de esta edición, Unax Ugalde, además de nombres como Melani Olivares, Nacho Fresneda, Rafa Álamos, Fernando Corral o Sonia Escudero, entre muchos otros.

La gala, conducida por Raúl Martínez, combinó cine, humor y música en una noche que tuvo también las actuaciones de Pentatonic, CAR, Carmen Palací Ribes, Neus Ortolà y Ezequiel Martin.

Y, por supuesto, llegó uno de los momentos más esperados: la entrega de premios. Entre los galardones de esta edición estuvieron el primer Premio Nacional Pere Bigot para El vestuario, de Miguel Bensadón; el Premio del Público para Faustino, de Germán Mairén; y los premios a mejor actor y mejor actriz, que recibieron Juanjo Ballesta y Melani Olivares.

Las estatuillas, creadas por el escultor benissero Quico Torres, pusieron también en valor el talento artístico de la propia localidad.

Revista d’Ací, también en Benissa en Corto

Desde Revista d’Ací quisimos estar presentes en esta celebración de la cultura y del talento que tenemos tan cerca.

A la gala acudieron Vanessa Soler, directora de Revista d’Ací, y Juan Pablo Signes, director y CEO de Factoria d’Idees, en Gata de Gorgos. Ambos pudieron disfrutar de una noche muy especial, rodeados de cine, música, profesionales del sector y, sobre todo, de un público entregado.

«Fue un acto muy bonito y una de esas noches que recuerdan por qué es tan importante apoyar las iniciativas culturales que nacen en nuestros pueblos».

Porque cuando un municipio se implica, cuando las instituciones, profesionales, empresas, voluntarios y vecinos caminan en la misma dirección, la cultura deja de ser solo una programación y se convierte en una experiencia compartida.

Y eso es precisamente lo que transmitió Benissa en Corto durante toda esta segunda edición.

Un festival hecho de personas

El director del festival, Pedro Font, quiso agradecer especialmente el apoyo recibido por parte del Ayuntamiento de Benissa, patrocinadores, colaboradores y voluntarios, recordando que un festival se construye entre muchas personas.

También el alcalde de Benissa, Arturo Porquet, destacó que el certamen se ha consolidado como una cita cultural de referencia para el municipio.

Quizá uno de los testimonios que mejor resume lo vivido estos días fue el de su padrino, Unax Ugalde, que definió Benissa en Corto como un festival “maravilloso y muy familiar” y destacó el cariño con el que Benissa había acogido a su familia y a todos los profesionales que participaron en el certamen.

Una sensación que parece haber sido compartida por muchos de los que pasaron por allí.

Porque Benissa en Corto no solo proyecta películas. Proyecta talento, genera encuentros y pone a Benissa en el mapa cultural. Y lo hace desde un festival joven, cercano y construido con mucho trabajo e ilusión.

La segunda edición termina, pero deja algo más que una lista de premiados: deja historias, encuentros y la sensación de que, cuando una buena historia encuentra su lugar, siempre merece la pena quedarse a verla.