A orillas del Mediterráneo, donde se juntan la luz, el mar y una historia de transformación, Benidorm no ha perdido ni un ápice de su atractivo como destino turístico —y en 2026 sigue siendo la estrella indiscutible de la Costa Blanca. Con una oferta que va más allá de playas y sol, esta ciudad alicantina combina atractivos urbanos, paisajes únicos y una capacidad de reinventarse que lleva décadas atrayendo a visitantes de todo el mundo.
Un destino con cifras que hablan por sí solas
Benidorm alberga una impresionante oferta hotelera y de alojamiento. Con cerca de 144 hoteles, muchos con vistas directas al Mediterráneo, ofrece opciones para todos los gustos y presupuestos, desde alojamientos familiares hasta resorts más sofisticados.
Su posición en el ranking turístico de España también lo confirma como un polo de atracción: es uno de los destinos con mayor capacidad alojativa del país, solo por detrás de grandes ciudades como Madrid y Barcelona.
Esto no es casualidad. La ciudad ha trabajado durante décadas en consolidar una industria turística sólida y diversa, capaz de atraer tanto a visitantes nacionales como internacionales.
Más que sol y playa: historia, barrios y gastronomía
Aunque sus playas —como Levante, Poniente o Mal Pas, todas galardonadas con la Bandera Azul— son un reclamo indiscutible, Benidorm también es un destino con patrimonio y encanto urbano. Pasear por el casco antiguo es descubrir calles estrechas, plazas con historia, bares tradicionales y rincones donde degustar la gastronomía mediterránea lejos del bullicio del paseo marítimo.
Además, el entorno natural ofrece miradores espectaculares, como el Mirador de Castillo, desde donde se contemplan las playas y el skyline de la ciudad en todo su esplendor.
Un skyline único en Europa
Benidorm es también famosa por su skyline, uno de los más singulares de Europa. Ciudad pionera en urbanismo vertical desde mediados del siglo XX, destaca por edificios icónicos como el Intempo, que con cerca de 200 metros de altura es uno de los rascacielos residenciales más altos de España, o el Gran Hotel Bali, antiguo edificio hotelero más alto del país.
La altura aquí no está reñida con el paisaje mediterráneo, sino que se integra en él, ofreciendo panorámicas insuperables y convirtiendo a Benidorm en un escenario urbano singular frente al mar.
Además, proyectos como la nueva TM Tower, que llegará a superar los 230 metros, consolidan la apuesta de la ciudad por innovar y seguir captando la atención de visitantes y residentes.
Benidorm: el destino estrella de la Costa Blanca
Aunque muchos lo asocian con el verano, Benidorm ha ido ganando recorrido como destino todo el año. Su climatología suave, eventos culturales, oferta gastronómica, zonas verdes y actividades al aire libre hacen que no sea solo un destino estival, sino un lugar para vivir experiencias durante cualquier estación.
En definitiva, Benidorm es un ejemplo de cómo un destino puede crecer sin perder su esencia mediterránea, ofreciendo sol, mar, historia, ocio y nuevas formas de turismo que mantienen viva a la Costa Blanca en lo más alto del mapa turístico español.
Hablar de Moraira es hablar de un rincón de la Marina Alta que lo tiene todo: historia, tradición marinera, playas de postal y un ambiente acogedor que conquista tanto a vecinos como a visitantes.
Situada a orillas del Mediterráneo, Moraira conserva un puerto pesquero con mucha vida, donde cada mañana se puede ver llegar a las embarcaciones cargadas de pescado fresco, que luego se subasta en la lonja local. Un lugar perfecto para entender que aquí el mar no solo es paisaje, sino también forma de vida.
Pasear por el centro histórico es perderse entre calles estrechas, casas blancas y plazas que invitan a detenerse. Entre ellas, destaca el Castillo de Moraira, una fortificación del siglo XVIII que todavía vigila la costa, recordándonos la importancia estratégica de este enclave frente a los ataques piratas.
Pero Moraira no solo respira historia: también es un destino de ocio y descanso. Sus playas y calas, como L’Ampolla, El Portet o L’Andragó, combinan arena fina y aguas cristalinas, ideales tanto para familias como para los amantes del buceo o el kayak.
El calendario festivo de Moraira también merece una mención especial. En julio, el pueblo celebra las fiestas en honor a la Virgen de los Desamparados y a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, con procesiones marítimas llenas de emoción. Además, losMoros y Cristianos de Moraira, a finales de junio, llenan sus calles de música, pólvora y color, siendo una de las citas más esperadas del verano.
Foto: www.teuladamorairadigital.es
Otro de los grandes atractivos de Moraira es su oferta gastronómica, marcada por la tradición marinera y los productos de la tierra. Desde una caldereta de pescado recién capturado hasta un arroz a banda frente al mar, aquí cada plato es una celebración de los sabores mediterráneos. Sus restaurantes y bares, muchos de ellos con terrazas junto al puerto, son un lugar perfecto para disfrutar sin prisas.
Además, para quienes buscan naturaleza, Moraira ofrece rutas con vistas espectaculares, como la subida a la Torre del Cap d’Or, desde donde se divisa toda la bahía. Una experiencia que une deporte, paisaje y cultura en un mismo recorrido.
Moraira es, en definitiva, un pequeño paraíso mediterráneo donde cada rincón cuenta algo: desde un paseo al atardecer por el puerto hasta una cena junto al mar. Un destino para vivir despacio, pero intensamente.
Vivir en el Mediterráneo no es solo un destino, es una actitud. Y eso se refleja también en la moda. La brisa marina, la luz dorada y la conexión con la naturaleza han dado forma a un estilo atemporal que hoy se reinventa con toques frescos y contemporáneos.
Si eres de los que busca comodidad sin perder elegancia, prendas con alma artesanal y colores que respiran mar y tierra, sigue leyendo: esto es lo que se lleva ahora mismo en la Marina Alta.
1. Materiales naturales: Menos es más
La tendencia apuesta por lo auténtico y sostenible. Lino, algodón orgánico, esparto… tejidos ligeros que dejan respirar la piel y que se inspiran en las raíces de nuestra tierra.
El lino blanco nunca falla en camisas oversize, vestidos fluidos o pantalones relajados. Las fibras vegetales como el esparto y el yute siguen marcando tendencia en calzado y complementos.
El tip D’ACI: Un vestido de lino, unas alpargatas y un capazo artesanal de Gata de Gorgos . Perfecto para un paseo por Jávea o una cena junto al puerto de Dénia.
2. Colores de la Marina Alta
Las tonalidades que dominan esta temporada beben de los paisajes que nos rodean:
Azules profundos inspirados en el Mediterráneo. Tonos tierra y arena, como los muros de piedra tosca de Jávea. Colores cítricos que recuerdan a los campos de naranjos en flor.
El tip D’ACI: Atrévete a combinar prendas en tonos neutros con accesorios en colores vibrantes, como un bolso mostaza o unas sandalias turquesa.
3. Artesanía y detalles handmade
El lujo de ahora es lo hecho a mano, lo que tiene historia. En la Marina Alta, la tradición artesana sigue viva en cada rincón.
Bolsos de palma trenzados a mano en Gata de Gorgos. Joyas con conchas y perlas naturales, perfectas para un look boho-chic. Sombreros de rafia que protegen del sol con estilo.
El tip D’ACI: Un look sencillo de lino con un bolso artesanal y unas joyas inspiradas en el mar es la clave de la elegancia effortless.
4. Moda relajada, pero con un punto sofisticado
El estilo d’ací es desenfadado, pero sin perder ese aire de sofisticación natural. Nada de looks recargados: lo que se lleva es la comodidad bien cuidada.
Vestidos vaporosos con movimiento. Blusas sueltas combinadas con pantalones de corte recto. Sandalias planas o cuñas de esparto para el día, y alpargatas de cuña para la noche.
El tip D’ACI: Menos es más. Apuesta por básicos de calidad, juega con los complementos y deja que el sol y la brisa marina hagan el resto.
D’ACI: Moda con esencia mediterránea
En la Marina Alta, la moda se fusiona con el lifestyle mediterráneo: prendas cómodas, materiales naturales, colores inspirados en la tierra y detalles que cuentan historias.
Porque aquí, la elegancia no se mide en tendencias pasajeras, sino en cómo vives cada instante.