Hay tradiciones que no solo forman parte de la historia de un pueblo, sino que ayudan a explicar quién es. En Orba, una de ellas se encuentra en el barro. Este mes de octubre, el municipio celebra la VII Setmana del Fang, una cita que este año adquiere un significado especial al conmemorar los 300 años de la primera licencia para construir un horno de cántaros en Orba.
La celebración tendrá lugar del 12 al 18 de octubre y volverá a reunir artesanía, cultura, gastronomía y actividades para diferentes públicos. La iniciativa está impulsada por el Ayuntamiento de Orba junto a la asociación Amics del Fang d’Orba i Orbeta, el Museu del Fang y otras entidades locales.
Tres siglos de tradición alfarera
La historia que se celebra este año se remonta a 1726, cuando el Duque de Gandia concedió a Josep Aranda, vecino de Canals, la licencia para construir el primer horno de cántaros del núcleo de Orba. Aquel momento marcó el comienzo de una tradición alfarera que se mantendría durante generaciones.
La historia del barro también tiene dos caras en este territorio. Mientras Orba se especializó en la producción de barro blanco, en Orbeta se desarrolló principalmente la elaboración de barro rojo destinado a utensilios de cocina. Una tradición que hoy forma parte del patrimonio cultural y de la identidad de ambos núcleos.
Por eso, visitar el Museu del Fang, ubicado en la antigua Casa Senyoria rehabilitada, será otra de las maneras de acercarse a esta historia durante la semana. El museo permanecerá abierto para quienes quieran conocer más de cerca este oficio y su importancia en Orba y Orbeta.
El Mercat del Fang, gran protagonista
Aunque las actividades se extenderán durante toda la semana, el gran encuentro llegará el domingo 18 de octubre con el tradicional Mercat del Fang.
La calle Major se llenará de puestos de ceramistas, demostraciones, talleres, propuestas gastronómicas y actuaciones musicales. Una oportunidad para ver trabajar a artesanos, descubrir piezas de cerámica y disfrutar de una jornada en la que la artesanía sale a la calle.
También se celebrará la VII edición del Concurso de Allioli con mortero, tanto en categoría adulta como infantil, una de las propuestas que se ha consolidado dentro de la programación de la Setmana del Fang. La jornada contará además con el pasacalle de la Colla de Dolçaines La Xopena y finalizará con la actuación musical de Malecom.
La Setmana del Fang es, en definitiva, una invitación a descubrir Orba desde una de sus señas de identidad más importantes. Tres siglos después de aquel primer horno, el barro continúa contando historias y reuniendo a artesanos, vecinos y visitantes. Y este año, con una edición dedicada a sus 300 años de historia, hay todavía más motivos para acercarse a conocerla.
El Ayuntamiento de Orba, con el apoyo de la Associació Amics del Fang, ha puesto en marcha una campaña para poner en valor uno de los grandes símbolos de identidad del municipio: el fang d’Orba y la artesanía ligada a
Durante la campaña se han repartido más de 500 llibrells a través de los comercios locales, entregados directamente a los clientes que han comprado en el pueblo. Con este gesto sencillo pero simbólico, se logra un doble objetivo: fomentar el comercio de proximidad y local además de difundir la riqueza cultural y artesanal que define a Orba desde hace siglos.
El valor del fang en Orba
La relación de Orba con el barro viene de lejos. El municipio y su pedanía Orbeta han sido históricamente reconocidos por su tradición alfarera: de sus talleres salían piezas de barro blanco y barro rojo, desde cántaros y tinajas hasta ollas y cazuelas que viajaban a toda la comarca. Un oficio transmitido de generación en generación y que hoy todavía mantiene su eco gracias a iniciativas como el Museu del Fang, los talleres artesanos que siguen activos y asociaciones que trabajan para que esta herencia no se pierda.
Una campaña que une comercio y cultura en Orba
La iniciativa, apoyada directamente por el Ayuntamiento, pretende recordarnos que el fang no es solo arcilla: es historia, creatividad y comunidad. Repartir estos lebrillos a través de los comercios de Orba significa que cada compra se convierte también en una oportunidad para conocer y reconocer el valor de esta tradición local.
Con acciones como esta, Orba demuestra que la artesanía puede y debe tener un espacio en el presente, no solo como recuerdo del pasado, sino como seña de identidad y motor cultural para el futuro.
Mi interés por el barro despertó en el colegio, gracias a un trabajo que hicimos para el día de la madre. Una plancha con una flor en terracota.
Al acabar el proyecto sobraron trocitos de barro y la profesora nos dejó llevárnoslos a casa, y ahí fue cuando empecé a modelar a mi aire, y a pasar horas con el barro. Una vez acabadas las piezas las dejaba debajo de mi cama donde se iban secando con los días. Y aunque nunca las pude cocer todavía sobreviven algunas que conserva mi madre.
Con el paso de los años, al tener que tomar una decisión sobre mi futuro siempre volvía a la cerámica. Así que decidí formarme en la Escuela de Cerámica de Manises el mejor lugar sin duda para aprender todo lo que se.
2.- En tu web, describes tu obra como una manifestación de los elementos naturales. ¿Cómo logras transmitir la esencia de la tierra, el agua, el aire y el vacío en cada una de tus piezas?
En el diseño de cada una de las piezas trabajo con el vacío, buscando así la forma. En el proceso de elaboración interviene la tierra, el agua, y el aire en el secado. Cuando alguien entra en mi taller y observa las piezas siempre hay alguna con la que conecta más. La forma, el color, y como no la textura, transmiten muchas cosas a la persona que las observa y las coje. Las piezas se han de tocar, por que es la mejor manera de sentirlas.
3.-También mencionas que cada una de tus creaciones es única, con un alma propia. ¿Cómo es el proceso creativo detrás de cada pieza? ¿Te inspiras en algo específico para darle esa individualidad?
La inspiración la encuentro en la naturaleza, en los pequeños detalles que descubro al observarla y que siempre son distintos, siempre sorprendentes si sabes mirarlos. La curiosidad y la observación son mis mejores herramientas.
Cada pieza es especial y única, ya que a cada una le dedico su tiempo, la observo, y la dejo ser. Al trabajas sin moldes cada pieza es diferente de las demás, ahí está la belleza de mi trabajo.
4.- Tus piezas parecen una fusión perfecta entre utilidad y arte. ¿Cómo equilibras lo funcional con lo estético en tus obras?
Me fascina la parte ergonómica de las piezas, siempre busco que sean de agarre amable y a la vez fuerte. Que haya una armonía entre la utilidad y la belleza de sus líneas, de sus texturas, de sus colores.
Es muy curioso ver que hay piezas que agradan más o menos dependiendo del esmalte que lleven, y no me refiero al color, si no a la textura del mismo. Esta es una parte importante, ya que elegir un esmalte, o un barro, depende de lo que queramos transmitir.
5.- Dejas reflejado en tu web sobre cómo tus emociones —desde la alegría hasta el desánimo— quedan reflejadas en tus creaciones. ¿Cuál es la emoción que más te ha sorprendido al ver plasmada en tu obra?
La cerámica para mi es una compañera de viaje en la que puedo ver mi propia evolución como persona. Lo más sorprendente cuando trabajas con el barro es ver como en días de preocupaciones importantes, por mucho que lo intentes, la desconexión contigo misma hace que tampoco conectes con el barro. Esos días es mejor dedicarlos a otras tareas, hasta que aprendes a desconectarte de esa parte al entrar en el taller. Cuando te pones el delantal y dejas todo lo mental en la calle, ahí es donde puedes enfocarte.
6.- En tu opinión, ¿qué busca el público cuando compra una pieza de cerámica como las tuyas? ¿Cómo esperas que estas piezas transformen o acompañen a quien las posee?
Creo que las personas que se llevan una de mis piezas tienen una sensibilidad especial, son personas que valoran los pequeños momentos y los disfrutan. Lo que espero es que estas piezas les acompañen, y que cuando las utilicen o las observen sientan una conexión especial con ellas.
7.- El tiempo parece ser un elemento clave en tu proceso. En una época donde todo parece acelerado, ¿qué importancia tiene para ti trabajar “sin prisa” y cómo crees que este enfoque afecta el resultado final de tus piezas?
Es verdad que hoy va todo muy rápido, por eso cuando vienen a hacer un taller o a clase creo que para ellas y ellos es como entrar en otro mundo. Durante esas horas están con el barro y se olvidan de todo. Apagan los móviles y se tienen que centrar en el proceso y estar.
8.- ¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el mundo de la cerámica y que busca conectar profundamente con su propio proceso creativo?
Es difícil dar consejos en general…y cada persona tiene sus ritmos y procesos, pero lo que si les diría, es que la cerámica es infinita, que tienen que buscar su lugar en ella. Un lugar en el que se sientan identificados/as. Que sean honestos/as y que en cada pieza den lo mejor de si mismos/as.
9.- Creo que realizas talleres para que la gente pueda disfrutar de este arte, ¿no?
Sí, realizo talleres continuos o puntuales en los que aprendemos y disfrutamos.
10.- ¿Qué futuro sueñas para tu marca?
Mi sueño es vivir de mi trabajo, conectar con los demás a través de mis piezas, y hacer sentir que el tiempo se para por unos minutos al tener una pieza de cerámica entre las manos.