La gastronomía de invierno de la Marina Alta

La gastronomía de invierno de la Marina Alta

Cuando llega el invierno a la Marina Alta y la Costa Blanca, el ritmo cambia. Las calles se vuelven más tranquilas, las casas se llenan de olor a guiso lento y las cocinas recuperan recetas que saben a hogar, a tradición y a tiempo compartido. Porque si el verano es fresco y ligero, el invierno d’Ací es de cuchara, horno encendido y platos que reconfortan el cuerpo y el alma.

La gastronomía de invierno en nuestra tierra es, sobre todo, cocina de aprovechamiento, de producto local y de recetas transmitidas de generación en generación. Platos que nacen de la necesidad, pero que hoy son auténticos tesoros culinarios.

Entre los imprescindibles de esta temporada están los arroces caldosos, perfectos para los días más frescos. El arroz con alubias y nabo, el arroz con costra o los arroces de montaña con conejo y caracoles son protagonistas en muchas mesas de la comarca. Recetas contundentes, llenas de sabor y con ingredientes de proximidad.

El horno se convierte en otro gran aliado del invierno. Cocas saladas, pasteles de verduras, pan casero, carnes al horno y dulces tradicionales llenan las cocinas de aromas que despiertan recuerdos. En muchas casas todavía se elaboran recetas como la coca de calabaza, los pastissets, los rollets o los bizcochos caseros que acompañan las meriendas invernales.

Las cucharas también reclaman su lugar. Putxero, potajes de garbanzos, lentejas guisadas, caldos caseros y guisos con verduras de temporada como la col, la calabaza o con caracoles forman parte del recetario tradicional. Son platos humildes, pero profundamente sabrosos, pensados para combatir el frío y alimentar con cariño.

El invierno también es tiempo de productos de temporada: cítricos dulces y aromáticos, alcachofas, coliflor, boniato, calabaza, almendras y legumbres. Ingredientes que protagonizan platos sencillos pero llenos de identidad. Comer de temporada no solo es más sostenible, sino que conecta con la tradición agrícola de la comarca.

Y, por supuesto, no podemos olvidar las reuniones alrededor de la mesa. El invierno invita a comer despacio, a cocinar en familia, a recuperar recetas de la abuela y a valorar la gastronomía como un acto de cuidado y memoria.

La gastronomía de invierno d’Ací no es solo comida: es cultura, historia y una forma de vivir. Es la cocina que reconforta cuando baja el ritmo, que nos recuerda de dónde venimos y que nos enseña que lo sencillo, hecho con cariño, siempre sabe mejor.

Porque en la Marina Alta, el invierno también se saborea.

Los pueblos costeros de la Costa Blanca

Los pueblos costeros de la Costa Blanca

La Costa Blanca es mucho más que playas. Es una sucesión de pueblos costeros llenos de historia, identidad mediterránea, tradición marinera y paisajes que combinan mar, montaña y cultura. Desde la Marina Alta hasta el sur de Alicante, cada localidad aporta su propio carácter, convirtiendo la costa en un destino diverso, atractivo y lleno de matices.

Dénia , en la Marina Alta, destaca por su puerto, su castillo, su gastronomía reconocida y su conexión con las Islas Baleares. Es un punto clave para quienes buscan historia, playas amplias y una vibrante vida cultural.

Xàbia (Jávea) combina calas de aguas cristalinas, un casco antiguo con encanto y una fuerte identidad local. Su litoral, con lugares como el Cabo de San Antonio o la Cala Granadella, la convierte en una de las joyas de la Costa Blanca.

Benissa, con su paseo ecológico, es una experiencia inolvidable que permite a los visitantes descubrir algunos de los rincones más bellos de la costa mediterránea. Durante el recorrido, los excursionistas pueden disfrutar de impresionantes vistas al mar y explorar una serie de calas y playas.

Moraira, más tranquila y elegante, es conocida por su puerto, su castillo junto al mar y sus playas de ambiente relajado. Un destino ideal para quienes buscan calma, gastronomía y paisajes cuidados.

Calp es fácilmente reconocible por el Peñón de Ifach, uno de los símbolos más icónicos de la provincia. Combina turismo, tradición pesquera, paseo marítimo y una amplia oferta de ocio y restauración.

En dirección sur encontramos Altea, uno de los pueblos más pintorescos de la Costa Blanca. Su casco antiguo, con calles empedradas y casas blancas, su iglesia de cúpulas azules y su ambiente artístico la convierten en un lugar único.

Benidorm, por su parte, representa el lado más urbano y turístico de la costa, con sus rascacielos, playas extensas y una oferta de ocio inagotable. Es un destino vibrante y lleno de vida durante todo el año.

Más al sur, Villajoyosa destaca por sus casas de colores frente al mar, su tradición chocolatera y su esencia marinera. Un pueblo con personalidad propia y un encanto muy especial.

El Campello combina playas largas, puerto pesquero, yacimientos arqueológicos y un paseo marítimo perfecto para disfrutar del Mediterráneo.

Finalmente, Alicante, capital de la provincia, reúne historia, comercio, cultura y mar. Su castillo de Santa Bárbara, la Explanada, el puerto y su oferta gastronómica la convierten en una parada imprescindible en la Costa Blanca.

Cada uno de estos pueblos costeros ofrece una experiencia diferente: desde calas escondidas hasta paseos marítimos animados, desde tradición pesquera hasta arte y modernidad. Juntos forman un mosaico de paisajes, sabores y culturas que definen la identidad mediterránea.

La Costa Blanca no es solo un destino de verano: es un territorio vivo todo el año, lleno de historias, rincones por descubrir y pueblos que invitan a volver.

Calendario d’Ací: lo que llega estas próximas semanas en la Marina Alta

Calendario d’Ací: lo que llega estas próximas semanas en la Marina Alta

El frío empieza a suavizarse, los días se alargan y el calendario se llena de tradiciones, fiestas y paisajes que anuncian que la primavera está cada vez más cerca. Son semanas perfectas para disfrutar del territorio sin prisas, conectar con la cultura local y vivir los pueblos desde dentro. ¿Qué nos espera estas próximas semanas en la Marina Alta?

Sant Blai: tradición viva en Pedreguer

Uno de los protagonistas de febrero es Sant Blai, una festividad muy arraigada en pueblos como Pedreguer, donde se celebra con especial intensidad. Durante estos días, la tradición religiosa se mezcla con el ambiente popular: bendición de panes y roscos, actos culturales y taurinos, música y una participación vecinal que convierte la fiesta en un punto de encuentro para todo el pueblo.

Sant Blai es una de esas celebraciones que hablan de identidad, de costumbres transmitidas de generación en generación y de la importancia de mantener vivas las tradiciones locales.

Fira i Porrat de Benissa: cultura, feria y raíces

Otro de los grandes eventos del invierno en la comarca es la Fira i Porrat de Sant Antoni de Benissa, una de las más conocidas y concurridas de la Marina Alta. Aunque se celebra a finales de enero, su espíritu conecta directamente con el calendario festivo de febrero.

La feria combina atracciones, mercado tradicional, actividades infantiles, talleres, exposiciones y actos culturales que muestran la riqueza patrimonial del municipio. Es un ejemplo perfecto de cómo las fiestas populares siguen siendo un motor social, cultural y económico para los pueblos.

Sant Blai a Teulada-Moraira: tradición, cultura y gastronomía

La localidad de Teulada-Moraira se prepara para celebrar, entre el 31 de enero y el 3 de febrero de 2026, su tradicional Fiesta de Sant Blai, una celebración popular profundamente arraigada en las costumbres locales que combina actos culturales, religiosos y experiencias gastronómicas.

El programa incluye actividades para todos los públicos, con especial protagonismo para talleres, música, baile y encuentros comunitarios que se desarrollan en espacios emblemáticos como la plaça de la Constitució, la carpa festiva y el Centre Social.

Feslalí en Alcalalí: 10 años celebrando territorio y futuro

Febrero también es sinónimo de Feslalí. El febrer és Alcalalí, una cita imprescindible que este año celebra su 10º aniversario. Del 1 al 22 de febrero, Alcalalí pone en valor la garrofa, la agricultura sostenible, el paisaje y la identidad local a través de rutas, talleres, charlas, actividades familiares y propuestas culturales.

Feslalí es mucho más que un evento: es una apuesta clara por el territorio, por el producto local y por una forma consciente de entender el futuro de nuestros pueblos.

Carnavales: sátira, música y tradición, especialmente en Pego

Los Carnavales llegan a la Marina Alta llenando las calles de color, música y creatividad. En pueblos como Pego, donde el carnaval es una de las fiestas más arraigadas y participativas, los disfraces, desfiles y comparsas toman el protagonismo durante varios días.
Son fiestas donde la sátira, el humor y la crítica social se viven con intensidad, convirtiéndose en una expresión cultural muy propia de la comarca y en una cita imprescindible para vecinos y visitantes.

La Pinyata de Pego en 2026 se celebra el sábado 21 de febrero, cerrando las fiestas de Carnaval. Esta fiesta es el tradicional «Entierro de la Sardina» de Pego, poniendo fin a la semana de Carnestoltes.

Los almendros en flor: la naturaleza marca el ritmo

Mientras tanto, el paisaje empieza a transformarse de forma silenciosa pero espectacular. Febrero y marzo son los meses de los almendros en flor, un fenómeno natural que tiñe de blanco y rosa los valles y montañas de la Marina Alta.

Pasear por la Vall de Gallinera, la Vall de Laguar, Alcalalí o los caminos rurales de la comarca se convierte en uno de los planes más especiales del año. No hay programa ni horario, solo naturaleza en estado puro anunciando que la primavera está a punto de llegar.

Un calendario para vivir d’Ací

Febrero y marzo nos recuerdan que la Marina Alta se disfruta todo el año. Fiestas, ferias, tradiciones y naturaleza se entrelazan para ofrecer planes auténticos, cercanos y llenos de sentido. Porque aquí, el calendario no solo marca fechas: marca momentos que se viven d’Ací.

El almuerzo valenciano: tradición y sabor que une a la terreta

El almuerzo valenciano: tradición y sabor que une a la terreta

En la Comunidad Valenciana, el almuerzo no es solo una comida: es una tradición que forma parte de la identidad cultural y del día a día de la gente de la terreta. Esta costumbre va mucho más allá de llenar el estómago; es un ritual social, una excusa para reunirse con amigos, vecinos o compañeros de trabajo y disfrutar de los sabores más auténticos de la región.

El almuerzo valenciano se sirve generalmente a media mañana, entre las 10 y las 12, y se caracteriza por ser abundante y variado. No se trata solo de comer, sino de degustar productos locales mientras se conversa y se comparte un rato de camaradería. Los ingredientes típicos incluyen embutidos como longaniza, jamón o llonganissa, quesos de la tierra, huevos, pan fresco y, en muchos casos, olivas y tomates con aceite de oliva. Todo ello acompañado de un café, un refresco o incluso una cerveza en contextos más festivos.

Más allá de lo gastronómico, el almuerzo valenciano es un momento de pausa y disfrute, especialmente en entornos rurales y pueblos de la Costa Blanca y la Marina Alta. Tradicionalmente, los trabajadores del campo hacían un alto en sus tareas para compartir este tiempo con sus compañeros, convirtiéndose en un acto casi sagrado de compañerismo y energía antes de continuar la jornada. Hoy en día, esta tradición se mantiene viva en bares, cafeterías y hogares, donde sigue siendo un símbolo de identidad local y de arraigo a la tierra.

El almuerzo valenciano también refleja la riqueza del producto local y de temporada, desde los embutidos artesanales hasta el pan horneado en hornos de leña y los ingredientes frescos de huerta. Esta combinación de sabor y autenticidad lo convierte en una experiencia culinaria única que muchos valencianos defienden con orgullo.

En definitiva, el almuerzo valenciano es mucho más que una comida: es un ritual social, una muestra de la hospitalidad y una celebración de la cultura mediterránea. Sentarse a disfrutar de un almuerzo en la terreta es conectarse con una tradición que ha pasado de generación en generación, un momento que une a la gente y refuerza los lazos con la tierra.

Así que la próxima vez que visites la Marina Alta o cualquier rincón de la Costa Blanca, no olvides hacer una parada para almorzar a la valenciana: te llevarás mucho más que sabor, te llevarás una parte de la esencia de la terreta.

Ideas de regalo para Reyes Magos con sabor a la terreta

Ideas de regalo para Reyes Magos con sabor a la terreta

Se acerca la llegada de los Reyes Magos y, con ella, la búsqueda de regalos que sorprendan y emocionen. Este año, ¿por qué no apostar por productos de nuestra tierra? Regalar artículos locales no solo es un detalle único y auténtico, sino que también ayuda a apoyar a comerciantes, artesanos y productores de la Marina Alta y la Costa Blanca. Aquí te dejamos algunas ideas que combinan tradición, creatividad y calidad.

Delicias gastronómicas locales

Los productos gastronómicos de la terreta son siempre un acierto. Desde turrones y dulces típicos hasta mermeladas artesanas, aceites de oliva, vinos o licores de producción local, hay opciones para todos los gustos. Son regalos que se disfrutan y comparten, perfectos para acompañar la sobremesa navideña y sorprender con sabores auténticos de nuestra tierra.

Artesanía y decoración

La artesanía valenciana es otro gran regalo para quienes buscan algo diferente. Desde cerámica y utensilios de cocina hasta pequeños detalles decorativos, estos productos combinan utilidad y estética. Además, al elegir piezas locales, cada regalo tiene su historia, su carácter único y ese toque personal que tanto valoramos en Navidad.

Productos sostenibles y cuidados personales

Cada vez más, los regalos también buscan cuidar de quienes los reciben y del entorno. Cosmética natural, jabones artesanales o velas elaboradas en la comarca son opciones originales, responsables y perfectas para quienes disfrutan de detalles que combinan bienestar y sostenibilidad.

Experiencias y planes

No todo tiene que ser material: las experiencias también son un regalo memorable. Una visita guiada, un taller artesanal o una degustación son opciones que permiten disfrutar de la cultura y la tradición de nuestra tierra. Estos regalos crean recuerdos que duran mucho más allá de los objetos materiales.

Apoya el comercio local

Al elegir regalos de la terreta, no solo estás ofreciendo algo especial y auténtico, sino que también estás contribuyendo a mantener viva la economía local. Pequeños comercios, talleres artesanos y productores de la comarca dependen de nuestro apoyo, y en Navidad cada elección cuenta.

Regalar productos locales es una forma de celebrar la Navidad con corazón mediterráneo, transmitiendo cercanía, autenticidad y tradición. Este año, llena los zapatos de los Reyes Magos con sabor a la terreta y sorprende con regalos que se sienten únicos y especiales.