Altea, el pueblo blanco que brilla junto al Mediterráneo

Altea, el pueblo blanco que brilla junto al Mediterráneo

Altea es uno de esos pueblos que se graban en la memoria de quien lo visita. Su casco antiguo de casas blancas y calles empedradas, coronado por la icónica iglesia de cúpula azul, es un símbolo del Mediterráneo y de la identidad de la Marina Alta. Pero, ¿por qué todas las casas de Altea son blancas?

La tradición de pintar las casas de blanco tiene raíces tanto prácticas como culturales. En primer lugar, el blanco refleja la luz del sol y mantiene frescos los interiores durante los calurosos veranos mediterráneos. Este detalle arquitectónico, presente en muchos pueblos costeros de la Costa Blanca, se convierte también en un sello estético, que da uniformidad y armonía al conjunto urbano.

Pero hay más: el blanco también tiene una dimensión histórica y social. Durante siglos, los habitantes de Altea fueron pescadores, agricultores y artesanos que vivían en casas pequeñas y compactas. Pintarlas de blanco era una manera de proteger las fachadas de la humedad y de mantenerlas limpias, además de destacar sobre el azul del mar y el verde de las montañas que rodean el pueblo.

Recorrer las calles del casco antiguo de Altea es como retroceder en el tiempo. Cada plaza, rincón y portal tiene su historia, y los vecinos siguen manteniendo vivas tradiciones que se transmiten de generación en generación. Altea también es cuna de artistas y músicos; sus calles y talleres creativos atraen a viajeros que buscan no solo paisajes, sino experiencias auténticas.

Visitar Altea es disfrutar de un pueblo que combina historia, cultura y naturaleza, donde el blanco de sus casas es el hilo conductor que une pasado y presente. Caminar por sus callejuelas, disfrutar de la luz que rebota en sus fachadas y contemplar el Mediterráneo desde la iglesia es una experiencia que explica por qué Altea sigue siendo uno de los pueblos más encantadores de la Costa Blanca.

Los pueblos costeros de la Costa Blanca

Los pueblos costeros de la Costa Blanca

La Costa Blanca es mucho más que playas. Es una sucesión de pueblos costeros llenos de historia, identidad mediterránea, tradición marinera y paisajes que combinan mar, montaña y cultura. Desde la Marina Alta hasta el sur de Alicante, cada localidad aporta su propio carácter, convirtiendo la costa en un destino diverso, atractivo y lleno de matices.

Dénia , en la Marina Alta, destaca por su puerto, su castillo, su gastronomía reconocida y su conexión con las Islas Baleares. Es un punto clave para quienes buscan historia, playas amplias y una vibrante vida cultural.

Xàbia (Jávea) combina calas de aguas cristalinas, un casco antiguo con encanto y una fuerte identidad local. Su litoral, con lugares como el Cabo de San Antonio o la Cala Granadella, la convierte en una de las joyas de la Costa Blanca.

Benissa, con su paseo ecológico, es una experiencia inolvidable que permite a los visitantes descubrir algunos de los rincones más bellos de la costa mediterránea. Durante el recorrido, los excursionistas pueden disfrutar de impresionantes vistas al mar y explorar una serie de calas y playas.

Moraira, más tranquila y elegante, es conocida por su puerto, su castillo junto al mar y sus playas de ambiente relajado. Un destino ideal para quienes buscan calma, gastronomía y paisajes cuidados.

Calp es fácilmente reconocible por el Peñón de Ifach, uno de los símbolos más icónicos de la provincia. Combina turismo, tradición pesquera, paseo marítimo y una amplia oferta de ocio y restauración.

En dirección sur encontramos Altea, uno de los pueblos más pintorescos de la Costa Blanca. Su casco antiguo, con calles empedradas y casas blancas, su iglesia de cúpulas azules y su ambiente artístico la convierten en un lugar único.

Benidorm, por su parte, representa el lado más urbano y turístico de la costa, con sus rascacielos, playas extensas y una oferta de ocio inagotable. Es un destino vibrante y lleno de vida durante todo el año.

Más al sur, Villajoyosa destaca por sus casas de colores frente al mar, su tradición chocolatera y su esencia marinera. Un pueblo con personalidad propia y un encanto muy especial.

El Campello combina playas largas, puerto pesquero, yacimientos arqueológicos y un paseo marítimo perfecto para disfrutar del Mediterráneo.

Finalmente, Alicante, capital de la provincia, reúne historia, comercio, cultura y mar. Su castillo de Santa Bárbara, la Explanada, el puerto y su oferta gastronómica la convierten en una parada imprescindible en la Costa Blanca.

Cada uno de estos pueblos costeros ofrece una experiencia diferente: desde calas escondidas hasta paseos marítimos animados, desde tradición pesquera hasta arte y modernidad. Juntos forman un mosaico de paisajes, sabores y culturas que definen la identidad mediterránea.

La Costa Blanca no es solo un destino de verano: es un territorio vivo todo el año, lleno de historias, rincones por descubrir y pueblos que invitan a volver.

Bouquet Xaló: tienda de vinos y productos gourmet con alma alicantina

Bouquet Xaló: tienda de vinos y productos gourmet con alma alicantina

Un rincón único en Xaló donde el vino cuenta historias

En el corazón de la Marina Alta, concretamente en Xaló, nace una propuesta que aúna tradición, calidad y pasión por los productos bien hechos: Bouquet Xaló. Más que una tienda de vinos, es un espacio donde cada botella y cada producto gourmet cuentan una historia, transmiten identidad y acercan al consumidor a lo auténtico.

En un mundo donde lo artesanal gana cada vez más valor, Bouquet Xaló se posiciona como una referencia para quienes buscan vinos diferentes, vermuts con carácter, destilados premium y delicatessen seleccionadas con mimo. Todo ello, con una firme apuesta por productos de proximidad, elaboraciones sin alcohol de alta calidad y una experiencia de compra que cuida cada detalle.

Bouquet Xaló

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Aunque la tienda física en Xaló es un lugar que merece ser visitado, Bouquet Xaló también dispone de una tienda online intuitiva y cuidada, que permite comprar fácilmente desde cualquier lugar de España.

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Desde nuestra agencia hemos tenido la suerte de acompañar a Bouquet Xaló en su crecimiento digital. Conectar con su historia, su producto y su visión ha sido clave para potenciar su presencia online y transmitir lo que verdaderamente representa esta marca: calidad, cercanía y respeto por lo local.

Como profesionales del marketing, valoramos mucho trabajar con marcas que tienen una misión real y coherente. Y en este caso, lo tenemos claro: Bouquet Xaló es un proyecto que merece ser conocido, compartido y disfrutado.

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Torre del Gerro: un paseo con historia en Denia y vistas inolvidables

Torre del Gerro: un paseo con historia en Denia y vistas inolvidables

Si buscas una experiencia que combine naturaleza, historia y panorámicas espectaculares, la Torre del Gerro en Dénia es un destino ideal para este verano.

Un poco de historia sobre la Torre del Gerro

Erigida entre 1553 y 1554 bajo el reinado de Carlos I, la Torre del Gerro formaba parte de una red de atalayas costeras cuya misión era protegernos de los ataques de los piratas berberiscos. Su forma característica, semejante a un jarro —o gerro en valenciano—, es lo que da nombre a esta torre vigía de 13,5 metros de altura, construida en mampostería local y reforzada con contrafuertes que le dan aún más personalidad. Desde lo alto, luce orgullosa el escudo de Carlos V junto al emblema del Reino de Valencia.

La ruta, un paseo con sabor a mar

La ruta hasta la torre comienza al final del paseo de Les Rotes, en Dénia, y recorre calas, acantilados y zonas rocosas hasta alcanzar la base de la calle Vía Láctea, donde da comienzo la ascensión —moderadamente exigente. El camino está señalizado y es transitado tanto por caminantes como ciclistas.

Lo que verás desde arriba

Las vistas desde la torre son impresionantes: el azul infinito del Mediterráneo, el perfil de Les Rotes, el Cabo de Sant Antoni e incluso, con buen tiempo, se pueden vislumbrar las islas de Ibiza y Formentera en el horizonte. De noche, el cielo estrellado se convierte en un cuadro perfecto, lejos de la contaminación lumínica.

Torre del Gerro, Patrimonio y respeto al entorno

La Torre del Gerro es un Bien de Interés Cultural, restaurada en 1972 por el Ayuntamiento de Dénia, y forma parte de la Ruta de los Castillo de la Frontera del Miedo, que destaca los vestigios defensivos de la Costa Blanca. Al visitarla, recuerda cuidar el entorno, respetar los senderos y llevarte solo los recuerdos.

¿Por qué este plan es infalible?

  • Es una escapada accesible para toda la familia, que mezcla historia y naturaleza sin complicaciones.
  • El camino hacia arriba y las vistas recompensan cada paso.
  • Es el plan perfecto para sentirte conectado con la Costa Blanca, su pasado y su belleza más sincera.

¿Te animas a descubrir la Torre del Gerro este verano? No te pierdas más rutas por la costa blanca en el blog.

¡Tu ruta “d’ACÍ” te espera!

Verano en una rebanada: pan, aceite, sal y bacora

Verano en una rebanada: pan, aceite, sal y bacora

Hay recetas que no necesitan presentación. Ni fuegos, ni prisas. Solo producto bueno, d’ací. De temporada. De verdad.

El verano en la Costa Blanca sabe a mar y a siesta, a brisa en la piel y a tierra seca cargada de dulzura. Y si hay un bocado que resume todo eso en una sola mordida, es este: pan, aceite, sal… y bacora.

La bacora —como llamamos en la terreta al higo morado— es uno de esos frutos que solo duran lo justo, y tal vez por eso se esperan con tanto deseo. Su carne dulce, casi melosa, contrasta de maravilla con un buen pan de la panadería del pueblo, un chorrito de aceite virgen extra y un pellizco de sal marina. Y ya está. Nada más. Ni nada menos.

No hay cocina con estrella que supere este ritual de pueblo: cortar la bacora, abrirla con los dedos, aplastarla un poco sobre el pan aún tibio y dejar que el aceite se mezcle con ese jugo violeta que anuncia que el verano entra en su recta final.

Es un desayuno. Es una merienda. Es una cena ligera después de una tarde de calor. Es una forma de volver a lo sencillo y rendirse al producto de kilómetro cero, al sabor de lo que nunca falla.

En tiempos de cocinas sofisticadas, recuperar estas recetas humildes es también un acto de memoria. Porque no solo alimentan el cuerpo: alimentan el alma, evocan tardes en la terraza con la abuela, veranos eternos sin reloj y meriendas con los pies descalzos.

Este verano, antes de que se acaben les bacores… haz la prueba. Busca higos del terreno, un pan de verdad, aceite bueno y sal en escamas. Y entonces lo sabrás: no hay receta más nuestra y más veraniega que esta.

No te pierdas todas las recetas que tenemos en el blog, ¡para chuparse los dedos!